

01. Wings Of Gold 09:31
02. Precious Life 06:58
03. Cry An Ocean 07:38
04. Among The Living Dead 10:25
05. Lonely Waters 07:50
06. There'll Come A Time 03:51
07. The Secret 06:44
Neil Wighton • The Muse (2026)


Neil Wighton • The Muse (2026)
“Inkwell Black” abre el telón con cuerdas y maderas de aire casi camerístico, una introducción delicada, inquietante, que funciona como el primer corte sobre la plancha. Desde ahí, “The Artist” despliega los temas líricos y melódicos que vertebran el álbum: presentación coral, cambios de dinámica, solos finales que no son exhibición sino declaración de intenciones. Es aquí donde el oyente entiende que no habrá escapatoria; una vez dentro, el viaje es completo.
“The Sharpest Blade”, con la voz principal de Clare Lindley, aporta una oscuridad folk que cala hondo. La melodía serpentea bajo un texto que habla de heridas invisibles y decisiones irreversibles. “Warp and Weft” es el laboratorio rítmico: métricas cambiantes, armonías que se entrelazan como urdimbre y trama, un ejercicio de virtuosismo que jamás cae en la pirotecnia vacía. Y cuando llega “Cut and Run”, el disco se permite un giro más rocoso, casi metálico en los riffs, recordándonos que el progresivo también puede morder.
Hay que detenerse en la guitarra de Rikard Sjöblom, incisiva cuando hace falta, lírica cuando el relato lo exige. Sus solos elevan la tensión emocional sin desbordarla. Las voces, compartidas, encuentran en Bravin un eje vertebrador: su timbre es capaz de extraer hasta la última gota de emoción de cada frase, y en más de un momento uno se descubre con la garganta anudada.
El tramo final es de esos que justifican un álbum entero. “Counting Stars” ofrece una reflexión casi íntima sobre la elección del camino y la aspiración a algo más alto; la transición hacia “Last Stand” construye el clímax épico que la historia reclama. No es un final explosivo en el sentido fácil del término, sino una resolución que devuelve al personaje y al oyente al mundo real, transformado por la experiencia.
Woodcut no es simplemente un conjunto de canciones: es una obra concebida como totalidad, exigente pero nunca pretenciosa, compleja pero siempre humana. Un triunfo colectivo que confirma que el tren no solo sigue en marcha, sino que atraviesa uno de sus paisajes más inspirados. Felicidades, de verdad.
1. Inkwell Black 00:56
2. The Artist 07:15
3. The Lie of the Land 02:55
4. The Sharpest Blade 04:16
5. Albion Press 05:46
6. Arcadia 05:46
7. Second Press 00:36
8. Warp and Weft 03:44
9. Chimaera 05:37
10. Dead Point 05:28
11. Light Without Heat 03:22
12. Dreams in Black and White 02:33
13. Cut and Run 06:18
14. Hawthorn White 01:53
15. Counting Stars 05:40
16. Last Stand 03:34
Line-Up:
Alberto Bravin – lead vocals, acoustic and electric guitars, keyboards, Moog, Mellotron
Nick D’Virgilio – drums, percussion, keyboards, acoustic and 12-string guitars, vocals
Oskar Holldorff – grand piano, Wurilitzer and Fender Rhodes electric pianos, Hammond organ, Mellotron, synthesiszers, vocals
Clare Lindley – violin, acoustic guitar, vocals
Paul Mitchell – trumpet, piccolo trumpet, vocals
Rikard Sjöblom – 6 and 12-string guitars, Hammond organ, vocals
Gregory Spawton – bass, bass pedals, 12-string acoustic guitar, Mellotron, vocals
There are albums that do not simply enter a room — they consecrate it. Liturgia del Piombo – Volume Primo belongs to that rare lineage of works that do not merely play, but establish an atmosphere, a density you can almost touch. And perhaps what makes it even more compelling is the way one arrives at it. The web, when navigated with curiosity, still allows for genuine discoveries: self-produced artists who leave barely a trace beyond a Bandcamp page, projects that seem to exist in a deliberate haze of mystery. Such is the case with Liturgia del Piombo, the creation of multi-instrumentalist Ludovico Maggi Padovan (Wanda Wulz), whose presence online is sparse, almost elusive.
The album unfolds across eight tracks titled “pagine” — pages — as though forming a sonic book. Any expectation of stylistic predictability is quickly overturned. Those anticipating a direct lineage from Area may find themselves pleasantly disoriented. From “Pagine 1 – 83,” a vibrant Jazz Prog energy emerges: sharp horns, precise drumming, bass lines that do not simply support but structure, and electric guitar solos delivered with authority. The seventies atmosphere is palpable, yet what stands out most is the compositional integrity and the clarity of the recording.
What is remarkable is how fully narrative the album feels despite being entirely instrumental. There are no lyrics, yet there is a story. The pieces grow like stone structures — slowly, deliberately, with internal logic. Climaxes do not explode; they assert themselves. The absence of voice becomes a strength, allowing the music to enact its own liturgy.
Liturgia del Piombo – Volume Primo is not designed for casual listening. It transforms historical and emotional weight into sound architecture. One listens to it as one steps into a vast, dimly lit nave: at first disoriented, then gradually aware that the light was always there — waiting for your eyes, and ears, to adjust. A genuine discovery, and one that invites deeper excavation into the mystery behind it.
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Versión en castellano.
Hay discos que no entran en la habitación: la consagran. Liturgia del Piombo – Volume Primo pertenece a esa estirpe de trabajos que no se limitan a sonar, sino que instauran un clima, una densidad casi táctil. Y lo más fascinante es cómo uno llega a ellos. El mundo digital tiene estas cosas: si se usa con curiosidad y paciencia, permite hallazgos inesperados, proyectos casi ocultos, artistas que se autoproducen sin apenas dejar rastro. Así aparece Liturgia del Piombo, criatura del polinstrumentista Ludovico Maggi Padovan (Wanda Wulz), envuelto en un misterio casi deliberado, más presente en Bandcamp o Spotify que en cualquier biografía convencional.
El álbum se articula en ocho cortes llamados “pagine”, como si se tratara de capítulos de un libro sonoro. Y, sin embargo, cualquier expectativa lineal queda pronto desbordada. Quien espere una traslación directa del legado de Area puede sentirse inicialmente descolocado. Desde “Pagine 1 – 83” se despliega un Jazz Prog eléctrico, vibrante, con fiati incisivos, una batería de precisión quirúrgica y un bajo que no acompaña: estructura. La guitarra eléctrica, cuando irrumpe, lo hace con autoridad, y la calidad de la grabación sorprende por su nitidez y equilibrio.
En “Pagine 84 – 168” el saxofón y el clarinete conducen hacia terrenos de Hard Prog sostenidos por una sección rítmica masiva pero nunca torpe. La atmósfera setentera es palpable, pero lo verdaderamente notable es la composición: nada resulta accesorio, cada giro tiene intención. Más adelante, “Pagine 169 – 253” adopta un pulso que recuerda a los Opeth instrumentales, menos metal y más textura; “Pagine 254 – 336” introduce una melancolía contenida, con una guitarra que hiere sin necesidad de estridencia, en una línea que podría evocar ciertos paisajes emocionales de Porcupine Tree. Los cambios anímicos de “Pagine 337 – 419” terminan por confirmar que estamos ante una obra que no teme mutar.
Lo extraordinario es que, siendo un disco íntegramente instrumental, logra una capacidad narrativa inusual. No hay voz, pero sí relato. Las piezas crecen como bloques de piedra: lentamente, con una lógica interna que rehúye el impacto inmediato y apuesta por la acumulación. Cuando el clímax llega, no estalla; se impone. Y uno comprende que la ausencia de palabras no implica vacío, sino espacio para que la música articule su propia liturgia.
Los tres últimos movimientos — “Pagine 420 – 505”, “506 – 593” y “594 – 666” — redondean un conjunto que sorprende tanto por su ambición como por su cohesión. Hay momentos en que la perfección técnica es tal que uno llega a preguntarse si no habrá mediado alguna ayuda artificial; pero esa sospecha se disuelve al reconocer la coherencia humana, casi obsesiva, que atraviesa todo el trabajo.
Liturgia del Piombo – Volume Primo no es un disco de consumo rápido ni de consignas fáciles. Es una obra que asume su peso histórico y emocional y lo transforma en arquitectura sonora. Se escucha como quien entra en una nave amplia y en penumbra: al principio cuesta adaptarse, pero cuando el oído se acomoda, uno descubre que la verdadera luz estaba ahí desde el inicio. Un hallazgo. Y de esos que invitan a seguir escarbando en el misterio.
Track listing:
1. Pagine 1-83 (07:57)
2. Pagine 84-168 (06:09)
3. Pagine 169-253 (04:01)
4. Pagine 254-336 (06:29)
5. Pagine 336-419 (07:17)
6. Pagine 420-505 (06:42)
7. Pagine 506-593 (06:51)
8. Pagine 594-666 (04:34)
Line Up:
- Ludovico Maggi Padovan / all instruments
The chosen single, “Face of an Angel,” has undeniable hook, and the video makes a striking impression.
Temas:
1. Above the Continuum (21:30)
2. Face of an Angel (5:03)
3. The Emissary (6:44)
4. Bestiaus (4:33)
5. At the Summit (6:22)
Total Time 44:12
Musicians:
- Tommy Alexandersson / vocals, bass
- Rickard Swahn / guitar
- Marcus Petersson / guitar
- Nicklas Malmqvist / keyboards
- Kasper Eriksson / drums
Releases information
Label: Äventyr Records
Format: Vinyl (Ltd. Cream White, Black), CD, Digital
January 30, 2026
That final act is “Paradise Lost,” the EL&P suite that alone justifies this reissue. Here Flame Dream looks classic prog straight in the eye, without complexes: an atmospheric introduction, contrasted sections, leitmotifs that return with genuine dramatic purpose, and a conclusion that seeks not easy applause but the inner resolution of the journey. The remaster does justice to the entire arc—solid low end, rich midrange, and a stereo image that lets every transition breathe. It is the kind of suite that does not impose itself; it reveals itself, gaining weight with each listen.
The opening track “Blackmail” also deserves mention, with its highly rhythmic, unmistakably early-’80s sound, somewhere between Drama-era Yes and, thanks to the vocoder touches, ELO’s Time.
The title track “Supervision” lays out Flame Dream’s sonic identity and musical intent in its purest form: dense, complex, and wrapped in an unsettling atmosphere. After the ballad “Signs of Solitude,” which closes with an energetic, very Genesis-like ending, comes “Tragedy,” an extremely slow and sorrowful piece with a solemn, almost classical compositional undercurrent. “Time for a Change” brings clear echoes of Drama-era Yes and UK, even bearing a certain resemblance to “The Only Thing She Needs” from UK’s Danger Money.
In sum, Supervision (Remastered) does not try to rewrite history. It orders it. It returns Flame Dream to that precise moment when progressive rock was learning to coexist with modernity without losing its soul. Heard today, it sounds less like nostalgia and more like historical coherence: that of 1981, when drama, melodic ambition, and studio engineering found a fragile yet beautiful balance.
It’s always a real pleasure to listen to and share Flame Dream’s music through these carefully prepared reissues, which allow the albums to be rediscovered from a fresh perspective
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In spanish...
Publicada en 1981, Supervision pertenece a ese territorio fronterizo que dejó Drama de Yes, UK, el debut de Asia y la elegancia tecnológica de The Alan Parsons Project. Post-progresivo, sí, pero sin cinismo: teclados que ya huelen a silicio, ritmos más directos y un gusto melódico que no renuncia al desarrollo temático. El remaster equilibra ese pulso: los sintetizadores ganan aire, la base rítmica se afirma sin endurecerse y la voz se sitúa al frente con una naturalidad que antes quedaba algo velada.
El tema que da título al álbum "Supervision" manifiesta el sonido y apuesta musical de forma clara en estado puro de Flame Dream, un tema denso y complejo con una atmosfera inquietante. Tras la balada "Signs of Solitude" con un final energico muy a lo Genesis, viene "Tragedy", una canción extremadamente lenta y triste con un transfondo de composición solemne de música clásica. "Time for a Change" es un tema con reminiscencias al Yes de Drama y UK, de hecho tiene cierto parecido a "The Only Thing She Needs" del Danger Money de UK.
Siempre es un verdadero placer escuchar y compartir la música de Flame Dream a través de estas cuidadas reediciones, que permiten redescubrir los álbumes desde una nueva perspectiva.
1 Blackmail 4:41
2 Dancing Into Daylight 2:11
3 Supervision 5:19
4 Signs Of Solitude 4:11
5 Tragedy 5:12
6 Time For A Change 5:40
7 Woman's Art? 3:04
8 Paradise Lost 12:08
Musicos:
Bass, Guitar, bass pedal – Urs Hochuli
Drums, percussion – Pit Furrer
Keyboards, piano, organ, sequencer, vocoder – Roland Ruckstuhl
Voice, flute, saxophones, percussion – Peter Wolf
Analogue recordings and mixing: John Acock (October 1981)
Digital mastering: Michael Brändli (2026)
With Tritop 120, Tritop deliver a record that firmly places them within the realm of modern progressive rock, while deliberately avoiding excess. The album clearly echoes bands like Haken and Dream Theater, yet adopts a noticeably softer, more restrained approach, favoring musical flow and cohesion over sheer technical display.
The undisputed highlight is the long-form suite, the true backbone of the record. Here the band fully unfolds its compositional strengths: thematic development, smooth transitions and a patient, almost cinematic progression that rewards focused listening. This is not a track designed for instant gratification, but one that reveals its depth gradually, in true progressive rock tradition.
Overall, Tritop 120 is an album that benefits from repeated listens and will particularly appeal to fans of modern prog who appreciate sophistication, melody and a more subtle, nuanced take on the genre
SPANISH
Tritop 120 confirma a Tritop como una banda que entiende el rock progresivo moderno no como un ejercicio de virtuosismo desbocado, sino como un espacio de equilibrio entre técnica, melodía y emoción contenida. El disco se mueve claramente en territorios cercanos a Haken y Dream Theater, aunque filtrados por un enfoque más soft, menos agresivo y más atento a la fluidez del discurso musical.
Hay regresos que no son simples retornos, sino recomienzos que te trasladan a momentos ya vividos como un dejà vu. Los Aufklärung, aquella banda neo progresiva creada en Brindisi en 1990, vuelven treinta años después con un EP que no mira atrás con nostalgia, sino con la serena lucidez de quien ha sobrevivido a sus propias mutaciones. Desde aquellos años de fusión entre dos bandas locales, pasando por la escritura febril del 92–93 y la grabación del mítico "De la Tempesta l’Oscuro Piacere", el grupo siempre fue más una forma de pensar que un equipo estable. Y esa esencia permanece hoy en el 2025.
Reformados en plena pandemia, Michele Martello y Marco Mancarella recuperaron 30 años después, viejas ideas guardadas en un cajón para someterlas, con paciencia casi artesanal, a un nuevo diálogo creativo. El ingreso de Michele De Luca, y con él, la apuesta por el italiano como lengua expresiva principal, desbloqueó lo que llevaba décadas en estado latente: cuatro temazos que por fin encontraban la luz.
"Nell’idea di un tempo che" retiene algo del ADN progresivo original, pero se inclina más hacia un viaje emocional que hacia la exhibición técnica. Cada tema es un estado de ánimo, una sensación distinta dentro de una misma idea interior.
"Respiro nº1" abre como una lenta dilatación del tiempo: armonías cálidas, una respiración que parece colectiva, casi ceremonial.
"Urlo", contrario a lo que promete el título, es el eco del grito, no el grito mismo: tensión contenida, vibración eléctrica, un temblor que no rompe.
"Apnea" suspende el movimiento; la música deja de avanzar y simplemente flota, como si el oyente escuchara desde debajo del agua.
"Ansia" cierra el ciclo con melodías suaves, altibajos mínimos, emociones con el sonar de la flauta, misterio y un final abierto que sigue resonando en el silencio.
En conjunto, estos cuatro temas funcionan como un pequeño concept-album sobre la respiración emocional del ser humano: el aire, el grito, la suspensión y la inquietud. No se trata de un EP para poner de fondo; es un EP que “entra cuando uno le abre la puerta”, y que transforma, sin hacer ruido, la habitación donde suena.
Temas:
1. Respiro n. 1 (13:46)
2. Urlo (06:33)
3. Apnea (09:14)
4. Ansia (13:09)
Músicos:
Michele De Luca - Voz
Dante Di Giorgio - Bajo y guitarra
Marco Mancarella - Teclados
MIchele Martello - Guitarra